IV BIENAL LATINOAMERICANA DE ARQUITECTURA DE PAISAJE

OBRA CONSTRUIDA

Residencias y conjuntos habitacionales
Ganador de categoría y Mención Honorífica de la IV BLAP
Jardín Misión San Adrián

Jardín Misión San Adrián

Jardín Misión San Adrián

Jardín Misión San Adrián

Jardín Misión San Adrián

Jardín Misión San Adrián

Jardín Misión San Adrián

Jardín Misión San Adrián

Jardín Misión San Adrián

Jardín Misión San Adrián

Jardín Misión San Adrián

Jardín Misión San Adrián

Jardín Misión San Adrián

Jardín Misión San Adrián

Jardín Misión San Adrián

Jardín Misión San Adrián

Jardín Misión San Adrián

Jardín Misión San Adrián

Jardín Misión San Adrián

Jardín Misión San Adrián

Jardín Misión San Adrián

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Jardín Misión San Adrián

Jardín Misión San Adrián

Jardín Misión San Adrián

Jardín Misión San Adrián

Jardín Misión San Adrián

Jardín Misión San Adrián

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Jardín Misión San Adrián

Jardín Misión San Adrián

Jardín Misión San Adrián

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Jardín Misión San Adrián

Jardín Misión San Adrián

Jardín Misión San Adrián
Ganador de categoría y Mención Honorífica de la IV BLAP

Alejandro Peimbert Duarte

México, 2019

80m2

 

Equipo / Colaboradores

Alejandro Peimbert Duarte, Berenice Vizcarra,

Omar López, Gustavo Unzon, Adrián Angulo, Gonzalo Olguín.

 

La ciudad de Mexicali, en el estado de Baja California, se encuentra en medio de una zona desértica que, al estar bañada por las aguas del Río Colorado, da origen a un fértil valle agrícola. Así, el paisaje natural va conjugando la aridez poblada por ocotillos (Fouquieria splendens), mezquites (Prosopis glandulosa), palo verdes (Cercidium) y cachanillas (Peluchea sericea), junto con un amplio horizonte cubierto especialmente de campos de trigo y algodón. Aun con ello, esta belleza ha sido un tanto desdeñada, dado que en buena parte de las áreas verdes de espacios tanto públicos como privados, prefieren recrearse los ambientes de la costa de California, con vegetación introducida.

 

En el área urbana de la capital bajacaliforniana, la mayoría de los espacios públicos abiertos, tales como parques, plazas o andadores, no están adecuados al contexto y –como consecuencia– son sitios subutilizados. Esto se debe a ciertos patrones culturales; sin embargo, la causa principal de esto es el clima, pues las temperaturas van de los 0º a los 50ºC. A su vez, en la vivienda urbana promedio, las áreas exteriores se utilizan –comúnmente– como espacios para estacionamiento, o como patios totalmente pavimentados en concreto. Todo ello, incide negativamente en el ambiente de la urbe; además, afecta la habitabilidad de los espacios residenciales. Por otro lado, los índices de contaminación en Mexicali no son nada alentadores; incluso, está considerada entre las ciudades más contaminadas de Norteamérica. El polvo, las emisiones de los automóviles y los desechos de la industria son las principales fuentes de polución.

 

Ante este escenario, es de suma importancia que el diseño de paisaje para esta localidad aproveche el capital natural semidesértico, que adapte los espacios exteriores en beneficio del ambiente urbano, y que integre el potencial de intervención del espacio abierto, para abatir las condiciones de temperatura extrema que afectan tanto a las edificaciones, como a su entorno.

 

El Jardín “Misión San Adrián” se desarrolla en un predio excedente, acompañando en uno de sus costados a una vivienda unifamiliar, situada al oriente del área urbana de Mexicali. El jardín ocupa los ochenta metros cuadrados del baldío que complementaba la propiedad, emplazada en la esquina de una manzana.

 

Con la propuesta, se procuró que no sólo se respondiera al clima extremoso y a las condiciones semi-áridas de la región, sino que se buscó que la solución se comprometiera con los ciclos naturales, que el jardín estuviera atento al vínculo con los demás espacios abiertos de la casa y que se resolviera la inusual forma triangular del solar.

 

El planteamiento general se sustenta en las ideas de autonomía e integración. La autonomía responde a que el funcionamiento del jardín no depende de ninguna condición establecida adentro de la casa; mientras tanto, la integración se da en términos ambientales, pues el diseño del jardín favorece el estado de confort de los espacios interiores de la casa. La autonomía deriva de una condición predeterminada: el jardín se confronta con una fachada poniente, totalmente ciega, la cual habría de respetar, dadas las circunstancias de asoleamiento en la ciudad. La integración también se logra de una manera más vivencial y dinámica: un trayecto sucesivo hacia el jardín desde el interior de la residencia, así como un encuentro sutil entre la vía pública y el espacio ajardinado de la casa, permiten la comprensión de un todo.