III BIENAL LATINOAMERICANA DE ARQUITECTURA DE PAISAJE

CATEGORÍA "OBRA CONSTRUIDA"

D. Parques y áreas recreativas
Mención honorífica
Parque Fluvial Padre Renato Poblete
Mención honorífica

Claudia Oñate Pechini

Pilar Lozano Navarro

Paulina Márquez

Maria Cecilia Vergara

Chile, 2015

20 ha

El Parque supone una superación de ciertos prejuicios urbanos. El primero; es la supuesta imposibilidad de esclusar un torrente. Cuestión que se discutió por años ,  por distintos especialistas que pensaban que la única forma de esclusar era en referencia a algún río europeo urbano. Segundo; el que un Parque del área poniente de Santiago no pudiera ser de alto estándar, por tratarse de comunas de menores recursos. Entonces el diseño y ejecución del parque no fue desde la escasez, sino entregando altos estándares de equipamiento e inversión para este.

 

En conjunto con ingenieros hidráulicos, se diseñó un sistema de exclusas inflables y  colapsables, que inunda un tramo del rio frente al parque, permitiendo introducir por gravedad, agua  del  rio al interior del parque desde un extremo y devolverla  al cauce natural del rio cada cierto tiempo, por el otro extremo.

 

En estricto rigor el parque se comporta como un meandro del río. Desvía su agua y riega su vegetación.

 

Para crear esta agua calma se debía hacer un movimiento de tierra importante para lo cual  fueron removidos cerca de 380.000 m3 de tierra de relleno y escombros.

 

      “Este movimiento de tierra fue el que definió donde se desviaría el agua, y dio forma a la  laguna y sus bordes, del aprovechamiento de todo este material, siempre con la premisa de ser un parque sustentable. Nace  la idea de crear  una nueva topografía a modo de pequeño valle  transversal. Se diseñan desniveles, taludes y terraplenes que contienen  un espacio interior protegido alrededor del agua, como también  distintos alturas de miradores y recorridos.”

- Boza Arquitectos

 

Una vez definidas estas dos áreas importantes del proyecto, brazo de río y topografía artificial, había que poder habitarlo a escala humana. Entonces se crea un sistema de recorridos que permitiera permear esta topografía. La idea de esto era, poder por un lado, estar en la cota del río y sentir la sensación de estar en un valle, y por otro, tener una visión completa del lugar  desde la cima de estas cumbres. Una relación entre los puntos altos y bajos, que iban a definir la vocación de este parque; un espacio para ser recorrido.

Finalmente, si hay algo que el parque propone a la ciudad, es la posibilidad de volver a recuperar la mirada sobre el río desde una ribera. Desde la bicicleta o  desde sus paseos de borde, se puede apreciar la cuenca del Mapocho, con los cerros circundantes y el eje que se forma hasta la Cordillera. Su muro de contención ataludado, permite esa proximidad que venía reclamando la sociedad hacía tiempo, en sus innumerables apropiaciones esporádicas de bajada al lecho del río canalizado.